4 de abril de 2026

Aprendamos de Jesús, y hagamos el ofrecimiento de todos nuestros dolores, nuestros sufrimientos.

 


Hemos recorrido la Pasión del Señor y contemplado cada uno de sus sufrimientos, no solo físicos, sino también morales, los insultos, los desprecios, el ser considerado nada, el que se jugara permanentemente los intereses de Pilato, de los judíos, de los sumos sacerdotes, cada uno tironeando para ver quién vencía en medio del juicio.
 Cristo, sin embargo, habla lo indispensable, calla ante tanta maldad, porque está cargando sobre sí el pecado de toda la humanidad de todos los tiempos. 
Es muy importante que no pase desapercibido para nosotros este hecho de la crucifixión del Señor, cada vez que lo veamos en la cruz, pensar cuánto le costamos. 
Como dice la escritura, no fuimos rescatados con oro y plata, sino por medio de la sangre del Hijo de Dios hecho hombre, Cristo entregándose totalmente, realiza la voluntad del Padre. 
Así lo anunciaba, "he aquí que vengo a cumplir tu voluntad". Aprendamos de Jesús, hagamos el ofrecimiento de todos nuestros dolores, nuestros sufrimientos. 
Todos en la vida experimentamos el dolor, el sufrimiento, el desprecio, el ninguneo, el no ser tenidos en cuenta, el ser humillados. Aunque nosotros no lo busquemos, el misterio de la cruz estará presente siempre en nuestra vida. 
Si ante ese hecho nos rebelamos, perdemos la oportunidad de crecer en santidad, si en cambio, cada acontecimiento negativo que nos haga sufrir se lo ofrecemos al Señor, creceremos en santidad. 
Cuando somos despreciados, acordarnos de Cristo despreciado, cuando seamos insultados, lo mismo, cuando nos odian, pensar en el odio que tuvo que soportar él. 
En todo momento de nuestra vida tenemos la oportunidad de encontrarnos con el Señor y ofrecerle padeciendo libremente todo lo que nos acontece en orden a unirnos más y más a Él, y dar ejemplo también de una vida nueva a aquellos que nos contemplan. 
Queridos hermanos, el misterio de la cruz de Cristo no se termina en este viernes santo, ni siquiera se termina mañana con la Vigilia Pascual, con la Pascua del domingo, sino que sabemos que cada día de nuestra vida hemos de morir y hemos de resucitar. 
Estos son los frutos abundantes de su pasión, de su muerte y de su resurrección.

Cngo Ricardo B. Mazza, Cura Rector de la Iglesia Ntra Sra del Rosario, en Santa Fe de la Vera CruzArgentina. Homilía  en el viernes santo de la Pasión del Señor. 03 de abril de 2026.

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