La palabra de Dios deja varias enseñanzas en el día de hoy para nuestra reflexión y posterior cumplimiento.
Vayamos recorriendo los distintos textos. En la primera lectura nos encontramos con el profeta Elías (1 Reyes 19,9.11-13) que se dirige al monte Horeb donde el pueblo elegido había recibido las tablas de la ley. Está huyendo porque la situación en Israel, en ese momento, era el de la idolatría, por lo tanto muy peligroso para quien fuera seguidor del verdadero Dios.
En efecto, bajo el reinado de Acab y de Jezabel su reina pagana, se había generalizado el culto idolátrico a los baales.
Y Elías, entonces, vuelve a los orígenes, al Horeb, allí quiere encontrar paz y tranquilidad, con el Dios verdadero.
Recuerda el texto que Dios se le manifiesta a través de la brisa suave, para indicar que también viene a nosotros de una manera simple, pero precisa y eficaz, enseñando que hemos de huir de los cultos idolátricos de nuestra época, ya que nos acecha la tentación permanente de dejar al Dios verdadero para seguir otras deidades.
En efecto, hoy muchos católicos están enamorados de cultos paganos, del mundo oriental, y de cuánta cosa rara aparece en la sociedad y en la cultura de nuestro tiempo, y si tiene que pagar, con gusto paga para seguir los engaños del demonio.
Por eso es necesario volver siempre a la purificación que nos otorga el Dios verdadero, ir a las fuentes de nuestra fe.
La segunda enseñanza la encontramos en la carta de san Pablo a los romanos (9, 1-5) ¿Qué dice allí san Pablo? Está muy dolorido, al ver que los judíos que han recibido tantas promesas y beneficios, que fueron sacados de Egipto, que son los elegidos de Dios, sin embargo, siguen sin convertirse.
O sea, hay cierto parecido con el la primera lectura.
¿Y qué hace Pablo? Reza y ofrece lo mejor de sí mismo pidiendo la conversión de sus hermanos. También nosotros hemos de pedir la conversión de muchos que están alejados del Dios verdadero, y que no reconocen tantas gracias, tantos dones recibidos a través de Jesucristo, nuestro Señor.
La tercera enseñanza la encontramos en el evangelio (Mt. 14, 22-33) en el que se narra que Jesús desea orar al Padre.
En efecto, el domingo pasado habíamos escuchado que quería orar y no pudo hacerlo porque se encontró con la muchedumbre que lo seguía, se conmovió, curó a muchos enfermos y multiplicó los panes y los peces.
Eso nos hace ver que aunque la oración es importante, muchas veces hemos de posponerla para atender las necesidades del hermano.
Volviendo al texto proclamado, encontramos a Jesús orando, ya que en cuanto hombre, quiere encontrarse con el Padre del cielo, quiere alimentarse con este diálogo íntimo con Él. También nosotros hemos de buscar permanentemente encontrarnos con Dios a través de la oración.
A su vez, el texto se refiere a la barca en la que van los discípulos y que es azotada por las olas y por el viento.
Siempre que la Escritura se refiere a la barca en medio del mar lleno de bravura y del viento impetuoso, está significando a las fuerzas del mal, que buscan apoderarse de la barca que es la iglesia, y que navega siempre entre persecuciones.
Muchas veces, a lo largo de los siglos, la iglesia ha navegado en medio de un mar proceloso padeciendo persecución.
También ahora, ¿Cuántos entregan su vida y son martirizados por defender la fe, esa fe que es atacada, especialmente por el mundo islámico. La nave de Pedro está como queriendo hundirse, pero está Cristo, nuestro Señor, que a veces lo vemos como un fantasma, como alguien que no es real, sin embargo, está presente en medio de nuestras dificultades.
Y por eso cuando Pedro le dice, "manda que vaya a ti", Jesús le dice, ven. Pero Pedro comienza a hundirse cuando se olvida de la seguridad que trae Cristo para fijar su atención en la inseguridad de las aguas y del viento.
Por eso, en un mundo muchas veces proceloso, tormentoso, no hemos de perder la fe en Cristo nuestro Señor, saber que Èl está siempre presente en medio de las pruebas y persecuciones de este mundo.
Por eso, la necesidad de renovar el anuncio de quién es Jesús, como lo hicieron los discípulos en la barca, "Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios".
Cngo Ricardo B. Mazza, Cura Rector de la Iglesia Ntra Sra del Rosario, en Santa Fe de la Vera Cruz. Argentina. Homilía en el domingo XIX del tiempo litúrgico durante el año. Ciclo A. 09 de agosto de 2026








