18 de mayo de 2026

Aunque presente junto al Padre, Cristo está con nosotros hasta el fin de los tiempos, hasta que venga por segunda vez.


Celebramos hoy la fiesta de la Ascensión del Señor, y  san Lucas, en la primera lectura (Hechos 1,1-11), explica en qué consistió, y lo completa luego el evangelio según san Mateo (28,16-20).
En efecto, el libro de los Hechos de los Apóstoles recuerda haciendo un pantallazo la vida de Cristo entre nosotros, y sobre todo que después de la resurrección, durante 40 días estuvo con sus discípulos fortaleciéndolos, mostrándoles cuál era la misión que debían seguir, mostrándoles que lo que habían escuchado ya estaba presente en las sagradas escrituras, y que  cumplido el misterio pascual, es necesario transmitirlo al mundo.
Y he aquí que los discípulos están todavía confundidos, y por eso le preguntan, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?
Y Jesús les dice, que no tienen por qué saber cuándo acontecerá eso, y que el Espíritu Santo que les enviará los  iluminará y  entenderán todo. 
Es decir, todavía no está terminada la tarea de Jesús. Culmina, se perfecciona con la venida del Espíritu Santo, el Pentecostés cristiano, a través del cual los discípulos serán iluminados para entender ya todo lo que Jesús les enseñó, y serán fortalecidos para cumplir con el mandato de evangelizar.
En esta ocasión, Jesús se manifiesta, a los 11 discípulos en Galilea, en el monte, y desde allí los  envía diciéndoles  vayan por todo el mundo y lleven el evangelio a todos. 
O sea, que la misión de la iglesia es evangelizar a todo el mundo, no hay frontera alguna, a todos debe llegar el mensaje de Jesucristo, y los que crean deben ser bautizados  en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Y así,  todas las personas que reciben este sacramento constituyen la Iglesia naciente, la Iglesia de nuestro Señor. 
Como vemos, entonces, es muy grande la tarea que tiene la Iglesia todavía, porque en este mundo tan grande, no todo el mundo es católico, no todo el mundo ha recibido el mensaje de Cristo, o si lo ha recibido, no lo ha aceptado. 
De manera que falta todavía llevar a plenitud la misión que Jesús encargara a los apóstoles, evangelizar, mostrar el camino de la salvación a todos los pueblos de la tierra.
Y para esta tarea no estamos solos, Cristo está con nosotros hasta el fin de los tiempos, hasta que  venga por segunda vez.
Y está presente, no solamente en los sacramentos, y muy particularmente en la Eucaristía, donde se hace presente en las especies eucarísticas, sino que está presente también a través del Espíritu Santo, tercera persona de la Santísima Trinidad, que guía a la iglesia a su perfección plena. 
De manera que hay mucho por andar para que  llegue a plenitud y se cumpla lo que Dios quiere para con la humanidad. 
Pero al mismo tiempo, como hemos escuchado en la primera oración de esta misa, al ascender junto al Padre, no solamente está la divinidad del Hijo  presente, sino que está también la humanidad, o sea, que Jesús asciende al cielo en cuerpo y alma, está presente la humanidad junto al Padre.
¿Y qué quiere decir esto? Que Él se anticipa a lo que está llamado cada uno de nosotros, a estar algún día  en cuerpo y alma junto al Padre, de acuerdo a cómo haya sido nuestra vida en este mundo, y después de habernos purificado. 
María Santísima también en su Asunción está presente en cuerpo y alma junto al Padre, de manera que ellos nos alientan  a seguir luchando, trabajando para que sea una realidad, algún día, el que podamos estar con nuestros cuerpos y almas gozando de la vida que no tiene fin. 
Mientras tanto, se nos pide que no estemos mirando al Cristo que asciende como los discípulos, sino que, mirando la tierra, nos demos cuenta lo mucho que hay que hacer todavía para que el mensaje del Señor, que es mensaje de salvación, esté presente en el corazón de toda la humanidad.
Pidámosle a Jesús, por lo tanto, que nos dé su gracia para que podamos ir viendo cómo hacer presente el evangelio en nuestra sociedad, cómo volver a cristianizar lo que antes fue adhesión a Cristo y hoy se ha diluido, buscar nuevamente que Cristo se haga presente entre nosotros. 
Tarea ímproba, pero no difícil si contamos con la gracia de Dios y ponemos lo mejor de nosotros mismos para que se haga realidad la voluntad del Padre.

Cngo Ricardo B. Mazza, Cura Rector de la Iglesia Ntra Sra del Rosario, en Santa Fe de la Vera Cruz. Argentina. Homilía  en la Ascensión del Señor ciclo A. 17 de mayo de 2026

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