23 de septiembre de 2016

“Pidamos al Señor con humildad, que sin atarnos a lo perecedero, busquemos los bienes verdaderos que permanecen para la vida eterna”

En la primera carta de san Pablo a Timoteo (2,1-8), el apóstol afirma que Dios “quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”.

16 de septiembre de 2016

“Aunque pecadores, reconocidos como hijos del Padre, somos elevados por la gracia redentora a la altura del Hijo divino”.

Este domingo podríamos llamarlo como el de la misericordia divina, ya que  en los tres textos bíblicos refiere a la actitud de benevolencia de Dios para con cada uno de nosotros, que por otra parte no siempre es aceptada por parte del hombre, no pocas veces ensimismado en sí mismo y prescindente de su Creador.

8 de septiembre de 2016

“La entrega por el Señor solicitada, toca lo más profundo del corazón humano y abarca todos los amores”.


La primera lectura bíblica que hemos proclamado contiene una súplica especial por parte de quien reza con confianza pidiendo la  sabiduría que proviene únicamente de Dios  (Sab. 9, 13-18).

30 de agosto de 2016

“El que se humilla es elevado a la altura de Cristo, a la cima de la cruz, para alcanzar después como Él, permanecer a la derecha del Padre”

Dirigidas a todos nosotros, escuchábamos recién en la carta a los Hebreos (12, 18-19.22-24) estas palabras: “Ustedes no se han acercado a algo tangible”, captado por los sentidos, sino que hemos venido como cada domingo, al encuentro del misterio que se nos ofrece. 

25 de agosto de 2016

“Señor, concédenos amar lo que mandas y esperar lo que prometes, para que, nuestros corazones estén firmes donde se encuentra la alegría verdadera”


En la primera lectura que hemos proclamado, tomada del profeta Isaías (66,18-21), se nos da a conocer la voluntad de Dios de salvarnos: “Yo mismo vendré a reunir a todas las naciones y a todas las lenguas, y ellas vendrán y verán mi gloria”. Y esto es así porque Dios nos ama y nos ha creado para hacernos partícipes de su misma vida y felicidad eternas.

16 de agosto de 2016

“La Asunción de la Virgen nos asegura que todos los hombres, de los que Ella es Madre, estaremos también en el Cielo con nuestro cuerpo glorificado”


El texto del evangelio de la misa del día (Lc. 1, 39-56) comienza afirmando  que “María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá”. 

13 de agosto de 2016

“Piensen en Aquél que sufrió semejante hostilidad por parte de los pecadores, y así no se dejarán abatir por el desaliento”. (Hebr. 12)

Con ocasión de la presentación de Jesús en el Templo, el anciano Simeón profetiza acerca de Él que “este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción” (Lc. 2, 33 ss). Palabras estas que se han cumplido inexorablemente en el transcurso del tiempo a lo largo y ancho del mundo.

12 de agosto de 2016

“Quien es fiel a la voluntad de Dios, será fiel a la verdad, a la justicia, al bien, en los demás ámbitos de su vida”.

En la primera oración de esta misa pedíamos a Dios a quien “nos animamos a llamar Padre” que confirme “en nuestros corazones la condición de hijos” para poder entrar en la herencia prometida, y que esperamos con fe confiada.

31 de julio de 2016

“La verdadera riqueza consiste en vivir en amistad con Dios, descubriendo que el sentido de las cosas está en servirnos para llegar a Él”


La enseñanza que nos deja este domingo la Iglesia con la liturgia, por medio de la Palabra de Dios, está centrada en la carta de san Pablo a los colosenses (3, 1-5.9-11) que dice: “Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra”.

28 de julio de 2016

“La oración confiada por los pecadores, se funda en la amistad con la divinidad”



También nosotros, como los discípulos del Señor, hemos de decirle a Jesús que se une al Padre del cielo por medio de la oración, “Señor, enséñanos a orar” (Lc. 11, 1-13).