Esta fiesta presenta por un lado al Cristo de los últimos tiempos cuando venga como Rey del Universo a juzgar al mundo, según lo expresado en el capitulo 25 del evangelio según san Mateo.
Por otra parte, los textos bíblicos mencionan el reinado de Cristo, mientras vivimos en este mundo, perteneciendo a él.
También se indica que ese reinado de Cristo comienza en la eternidad, porque todo ha sido puesto para gloria y honor del Hijo de Dios, hecho hombre, enviado para salvar al hombre de sus pecados.
Ya en el Antiguo Testamento (2 Sam.5,1-3), contemplamos como un signo anticipado de Cristo Rey, cuando David, además de reinar sobre Judá, comienza a reinar sobre el Reino del Norte o el Reino de Israel. En efecto, los jefes de las tribus le dirán "porque tú eres de nuestra carne y sangre", Dios ya te había elegido a ti cuando aún vivía Saúl, comenzando así su reinado reuniendo a todas las tribus, anticipando la venida del Salvador que une los corazones de todos.
Cristo Rey tendrá la primacía en nuestro corazón, porque como enseña Pablo a los colosenses (1,12-20), el Padre "nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el Reino de su Hijo muy querido, en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados".
De manera que cada uno de nosotros está pensado como miembro de Cristo nuestro Señor, y del reino que viene a instaurar, porque en Él fueron creadas todas las cosas, visibles e invisibles, todo ha sido puesto bajo sus pies, es el principio de todo, el primero que resucitó de entre los muertos y es la Cabeza de la Iglesia que es su Cuerpo.
En síntesis, todo ha de mirar al Cristo glorioso que reina desde el Padre, ya que después de haber resucitado y ascendido a los cielos, está a su derecha, y desde allí ejerce su reyecía.
Pero todavía falta el momento en que vendrá como Juez al fin de los tiempos a poner las cosas en su lugar, a mostrar bien, claramente, quién es cada uno de los hombres a lo largo de la historia, quien lo ha seguido y quien no ha marchado tras sus pasos.
Pero hasta que llegue la segunda venida del Señor con gloria, debemos pensar que transita la vida bajo el trono visible de la cruz.
Es desde la cruz, donde Cristo reina y gobierna los corazones de quienes no lo rechazan y reciben.
Y esto a nosotros nos conviene, por cierto, ¿Por qué? porque el Jesús de la cruz es el de la misericordia, mientras que el Jesús del fin de los tiempos, el de la gloria, es el Jesús de la justicia, que busca los frutos de la misericordia, conseguidos por los hombres en el tiempo.
De manera que es gracia especial que aunque Jesús ya reina desde el cielo, lo tenemos como Rey en la cruz, desde donde es misericordioso, como lo contemplamos en el ladrón convertido que le dice a Jesús, "acuérdate de mí cuando estés en tu reino", recibiendo como respuesta, "hoy estarás conmigo en el paraíso".
De manera que cada uno tiene la oportunidad de mirar al crucificado mientras vive en este mundo y decirle "Señor, acuérdate de mí cuando estés en tu reino, Señor, perdona mis pecados", siendo esta la verdadera actitud que salva, no la de los otros que están ahí refunfuñando al pie de la cruz, esperando el espectáculo milagroso que el Mesías baje de la cruz, que como salvó a otros se salve a sí mismo. Pretenden que manifieste lo que ya mostró a lo largo de su vida, el poder divino porque es el Hijo de Dios vivo.
Pero este es el momento de la cruz, Jesús debe dejar de lado su divinidad y ofrecerse en la cruz derramando la sangre que va a purificar a todos los hombres.
A lo largo de la historia muchos que han muerto asesinados por su fe han gritado ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Cristo Rey! Y morían con suplicios, con muertes humillantes. Pero también hoy en el mundo, ¿Cuántos cristianos siguen muriendo asesinados por su fe?
Y así, el Islam, con mentalidad asesina, busca apoderarse totalmente de Europa con el fin de destruir la fe en Cristo Nuestro Señor.
Por eso Cristo tiene que seguir ahí clavado en la cruz para seguir ejerciendo su misericordia mientras promete que vendrá triunfante al fin de los tiempos. Porque el triunfo de Cristo en este mundo se da mediante la cruz, eso es lo que debemos asumir siempre, mediante la cruz, no es a través del boato o del reconocimiento de las naciones que siguen empecinadas en no reconocerlo.
En la cruz está Jesús que sigue diciendo dice "perdónalos Señor porque no saben lo que hacen". Y por eso sigue perdonando a quien implora su misericordia, mientras tanto busquemos asumir esa cruz de Cristo ofreciendo la cruz de cada día, la dificultad de cada día, lo que tenemos que padecer por nuestra condición de católicos, ofrecérselo al Señor por la conversión del mundo, por la conversión de los pecadores.
Y así entonces siendo misericordiosos nosotros con los demás recibamos a su vez, la misericordia que el Señor nos ha prometido.
Cngo Ricardo B. Mazza, Cura Rector de la Iglesia Ntra Sra del Rosario, en Santa Fe de la Vera Cruz. Argentina. Homilía en el domingo XXXIV del tiempo litúrgico durante el año. Solemnidad de Cristo rey del universo. 23 de noviembre de 2025.
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